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Ochenta años y siete partidos para alcanzar la gloria
Siete son los partidos que ha necesitado la selección española para proclamarse campeona del mundo por primera vez en su historia, ochenta años después de la disputa del primer Mundial. Exactamente los mismos que Nadal necesitó en el último Wimbledon para añadir otra estrella de color verde en la bolsa que utiliza para llevar sus raquetas. Nadal dibujó entonces su octava estrella, la selección acaba de conseguir su primera. Y tiene un valor enorme por todo lo que significa. El triunfo de España es el justo premio a la combinación perfecta de humildad, talento y juego de equipo. Esta vez, como suele decir Lillo, el equipo ganador también coincide con el mejor equipo. Siempre fiel a sus convicciones y a su visión del fútbol, la selección no para de cosechar elogios y ha conseguido rendir al mundo entero a los pies de su creatividad y, sobre todo, de su calidad.
Futbolistas como Casillas, Piqué, Puyol, Busquets, Xavi, Iniesta, Xabi Alonso o Villa han brillado en este Mundial muy por encima de otras estrellas de las que el mundo entero estaba pendiente. España ha vuelto a demostrar (a algunos se les está empezando a olvidar) que el fútbol es un deporte colectivo y ningún jugador ha escatimado esfuerzos, ofreciéndose y sacrificándose, sin estridencias, por el bien común. De puertas hacia afuera, con la humildad personificada en Vicente Del Bosque, nadie ha dicho nunca una palabra más alta que otra y tanto la calma como la sobriedad han sido compañeras en sus declaraciones públicas durante este Mundial. Han creído en ellos mismos y han sufrido y disfrutado en el campo de fútbol tanto o más que nosotros viéndoles jugar.
No ha sido nada fácil levantar la Copa de Mundo. A la ansiada final llegaba también Holanda, con toda su leyenda a las espaldas y dos subcampeonatos, el primero en 1974 y el siguiente cuatro años después. La selección de Van Marwijk entraba al Soccer City Stadium con la intención de no fallar una vez más. Por su parte, España saltaba al campo a disputar su primera final mundialista. Atrás quedaban la anomalía de la primera jornada, la clasificación lograda contra los rocosos chilenos de Bielsa, los octavos contra la Portugal de Cristiano, los cuartos contra la incómoda Paraguay y la excelente victoria en semifinales contra Alemania. Una final a cara de perro en la que se vieron imágenes bien distintas en cada uno de los equipos.
La selección española, como ya es costumbre, quiso controlar el partido desde el principio y no se arrugó ante el juego barriobajero y canalla de una Holanda decepcionante, empeñada en alejarse de la historia de su camiseta al no dudar en usar la violencia meditada (ya lo avisaron antes del partido) como medicina contra el talento. La intolerable dureza de los oranjes, encabezada por un desquiciado Van Bommel, unida a la desastrosa y vergonzante actuación del árbitro inglés, Howard Webb, marcó el partido desde el primer minuto. Permisivo como pocos, el árbitro optó por olvidarse del reglamento y decidió que algunas reglas básicas del fútbol simplemente no son aplicables en la final de un Mundial. Se disfrazó de avestruz y mantuvo la cabeza escondida en la tierra mientras los holandeses pegaban patadas impunemente. Triste y penoso colofón a un Mundial manifiestamente deficiente en el aspecto arbitral.
Los noventa minutos no bastaron para cambiar el marcador inicial y hubo que disputar la prórroga, media hora de tiempo extra que no suele permitir descuidos. España siguió a lo suyo y Holanda, con diez desde el minuto 93 por la expulsión de Heitinga, se defendía con la misma intensidad. Hasta que en el minuto 116 apareció Iniesta para controlar un pase al área de Cesc y anotar en un remate de media volea. Un gol que se ha quedado instalado en la memoria colectiva. Iniesta es un futbolista que selecciona sus goles como nadie. Marca pocos, pero los que marca tienen la virtud de ser decisivos. España entera gritaba y se sacudía los nervios. El fútbol se hacía justo y el torneo caía del lado del mejor.
Con este triunfo, España no sólo gana una Copa del Mundo. Además ha sabido prolongar y adaptar un estilo con el que comenzó a brillar en la Eurocopa. Ahora queda por delante la dura tarea de mantenerlo en el tiempo, de saber que no se debe renunciar a él ni siquiera en la derrota, de recordar cómo se llegó hasta aquí cuando regresen los malos tiempos. Sintámonos orgullosos y disfrutemos de nuestra selección. Porque sí, ahora sí, somos Campeones del Mundo.
España enamora al mundo
Complicado describir en cuatro párrafos lo vivido hoy con la selección española. No recuerdo un partido tan brillante de la roja desde que tengo consciencia. El encuentro de hoy no es el triunfo de España, es el triunfo del fútbol. El equipo maravilla, mantiene la posesión de la pelota con una facilidad pasmosa, de forma casi insultante para los rivales, que lógicamente caen rendidos ante la selección de Vicente del Bosque. Es un orgullo ser español y poder disfrutar de esta generación de futbolistas. Queda en el olvido la famosa frase “jugamos como nunca, perdemos como siempre”. España juega como nunca, pero parece que sólo sabe ganar. A lo largo de la historia nuestro equipo no ha tenido un estilo completamente definido, pero esto ha cambiado desde el 2008. España ataca y tiene la calidad de la mejor Brasil y defiende con la solidez alemana. Sin lugar a duda una combinación perfecta que hace de la selección un equipo prácticamente invencible.
Nuestra selección ha pasado por encima de Alemania y ha dominado el encuentro de principio a fin. Poco puede reprochar la afición del país bávaro a sus jugadores. Han hecho un mundial sensacional, pero a día de hoy España es el mejor equipo del mundo. Todo aficionado al fútbol que haya visto hoy el partido ha tenido que disfrutar con la selección. España ha jugado a Alemania como a cualquier equipo. La selección germana no nos ha podido robar la posesión de la pelota y apenas ha gozado de un par de ocasiones, todo lo contrario que la roja, que podría haber cerrado el partido mucho antes.
El gol llegó de la forma más inesperada. Un córner votado por Xavi es cabeceado con potencia por Puyol. Ese gol nos da el billete para la gran final frente a la selección holandesa. El partido fue manejado por el mejor Xavi. Es increible como marca los tiempos del partido, como se gira y distribuye y es que nadie ve el fútbol mejor que el de Tarrasa. Destacar también al gran Iniesta, generoso y desequilibrante, capaz de echarse el equipo a la espalda en los minutos más tensos. Pero estos cracks no brillarían de igual forma sin el escudero Busquets. Impresionante el catalán que con 21 años es un auténtco motor que da el equilibrio necesario al equipo. Que decir de la defensa, Ramos y Capdevilla están haciendo un mundial formidable y la pareja Piqué-Puyol es sin duda la mejor del campeonato. Hoy no fue el mejor día del salvador Villa, pero éste equipo tiene muchos recursos y siempre aparece algun futbolista capaz de desequilibrar el encuentro. Por último destacar al que en mi opinión ha sido el mejor jugador del encuentro y no es otro que Pedro Rodríguez. El canario ha sabido jugar entre líneas y ha sido un auténtico incordio para la defensa alemana. A día de hoy tiene sitio en el once, sólo le faltó el gol, picó de individualista en una acción al final del encuentro, pero su partido ha sido de diez.
El domingo España debe confirmar su supremacía y dar el golpe final. Holanda no está maravillando pero no dará facilidades. Tenemos un equipo ganador y nuestros jugadores sólo tienen una cosa entre ceja y ceja y es conquistar Sudáfrica. Si el fútbol es justo nuestra selección debe salir campeona. Porque podemos perder el domingo, pero ha quedado demostrado a día de hoy que somos el mejor equipo. La roja no es nuestra selección, es la selección de todos los aficionados al fútbol y sobre todo la selección de aquellos que se dejan seducir por el toque y la calidad. Ya está todo dicho, aunque esta noche no está de más un ¡Viva España!
Una puerta hacia la historia
Todo comenzó con una fase de clasificación brillante: diez partidos, diez victorias. Después continuó en Sudáfrica con un grupo que venía con sorpresa. Suiza dio la campanada en el estreno de La Roja y venció al combinado español contra todo pronóstico. Y entonces comenzaron los nervios. El Mundial cambió de color para España, que se vio obligada a disputar una final cada cuatro días. La primera de ellas frente a la selección de Honduras. El equipo solventó el partido con dos goles de David Villa. Le siguió el partido, de nuevo a cara o cruz, contra Chile. Otra victoria, esta vez por 2-1 y el liderato del grupo. España evitaba a Brasil en octavos, pero se vería las caras con Portugal, el rival más fuerte hasta entonces.
El equipo cuajó un excelente partido, elevando el nivel mostrado en los partidos anteriores. En todas partes se dudaba del juego del equipo, comparándolo con el desplegado en la Euro2008, se cuestionaba la titularidad de Torres, la obsesión de Vicente del Bosque por el doble pivote, el rendimiento de Casillas o la baja forma física de algunos jugadores. Sin embargo, España alcanzó con coraje, posesión de balón, innumerables oportunidades de gol y buen juego los cuartos de final. Paraguay era el nuevo rival a batir.
Muy complicado lo pusieron los sudamericanos, que echaron el candado al partido y buscaron el gol en pases largos y balones aéreos. España supo mantenerse a flote, con Casillas como máximo responsable, tras detener un penalti a Cardozo a veinte minutos del final. En tres minutos de verdadero huracán, a España se le anuló un gol y se le negó una pena máxima que perfectamente podría servir de ejemplo en un manual de fútbol para describir qué es un penalti. Y es que, en general, la suerte se ha mostrado esquiva en Sudáfrica. Sin embargo los jugadores supieron sobreponerse y en una jugada marca de la casa, Villa selló la clasificación para semifinales, en un gol que tuvo que dar tres veces en los palos para subir al marcador.
Y aquí está La Roja. Entre las cuatro mejores del Mundial, que se dice pronto. Hoy se disputará el pase a la final con la Alemania de Podolski, Özil, Klose y compañía, en una apasionante reedición de la final de la última Eurocopa. Sin duda los dos equipos que mejor fútbol practican en la actualidad. Dos conjuntos que saben que sin balón es extremadamente difícil ganar y que le otorgan un protagonismo crucial al centro del campo. Esta noche se verán las caras en el Moses Mabhida Stadium Xavi, Iniesta, Xabi Alonso y Busquets con Schweinsteiger, Khedira, Özil y Podolski. Creadores de juego que se mueven siempre entre la belleza y el pragmatismo. Los poetas de este Mundial. Y en las puntas, el duelo de artilleros: Villa y Klose. Casi nada.
Es tiempo para soñar. Hasta la fecha, La Roja nos ha dejado en la retina un Mundial que recordaremos siempre. Si el día 11 de julio España sale a disputar la final será otro precioso recuerdo para el futuro. Y un triunfo del buen fútbol y de un equipo que se antoja difícilmente repetible. Esta noche Alemania guarda una puerta que nos lleva directamente a la historia. Tanto si esa puerta se abre como si no, deberíamos sentirnos orgullosos de nuestra selección.
Rodillo alemán para golear a Argentina
Con unas semifinales en juego, Argentina y Alemania se enfrentaban hoy en Ciudad del Cabo. Ambas selecciones se presentaban sobre el tapete, en impecables condiciones, con sus alineaciones de gala y el ambiente era espectacular en el Cape Town Stadium. La tensión de unos cuartos de final entre dos selecciones con tanta historia flotaba en el aire. En la imagen, Gabriel Heinze trataba de calmar a los suyos en el túnel de vestuarios, en una arenga de esas que son tan bonitas de escuchar. De nada sirvió, el partido sólo tuvo un color: 4-0 venció Alemania, un resultado tremendamente doloroso para Maradona y los suyos.
Como ya es costumbre en Sudáfrica, Alemania tuvo un comienzo fulgurante y sólo tardó dos minutos en adelantarse en el marcador. Una falta cometida en el lateral izquierdo del ataque germano fue botada por Schweinsteiger y rematada por Müller, que ejercía de solista en el borde del área pequeña. No pudo empezar peor Otamendi, visiblemente sobrepasado por un partido de estas dimensiones. El argentino prolongó su caos personal y contribuyó al general de su equipo hasta que fue sustituido en la segunda mitad, quizás porque en su interior seguía rumiando el desastroso marcaje en la jugada del gol alemán.
Mientras tanto los de Löw seguían a lo suyo, bien colocados en el campo, juntitos atrás y rápidos arriba. Y es que, esta Alemania es un equipo con mucho ingenio y talento, muy solidario a la hora de defender y con mucha velocidad en las jugadas de ataque. Es espectacular el Mundial que están cuajando los cuatro de arriba. Klose, que con los dos tantos conseguidos adelanta a Pelé en la lista de máximos goleadores del Mundial y se queda a tan sólo uno de Ronaldo, Podolski, siempre con una marcha más en las citas mundialistas, Özil, el jugador más creativo e imaginativo de esta selección y Müller, el nuevo Torpedo de una renovada Alemania que cada vez juega mejor al fútbol.
Argentina por su parte se movía a empujones, inexplicablemente conducida por Messi, al que Maradona alejó de la portería todo lo que pudo. Sin gobierno en el centro del campo la albiceleste tan sólo generó algunas ocasiones en los pies de Di María, más incisivo cuando Maradona lo mandó a la derecha, y en alguna tímida llegada de Higuaín, Tévez o el propio Messi, que se despide de este Mundial sin un sólo gol en su cuenta particular. Pero todas ocasiones muy descafeinadas, sin fuerza. En ningún momento Alemania vio peligrar el resultado.
Ya en la segunda parte remataron los germanos en una jugada entre Müller, que peleó un balón desde el suelo, Podolski y Klose. El ariete alemán sentenciaba el partido en el minuto 67. Desdibujada ya por completo, Argentina se lanzó al ataque con todo lo que pudo y los delanteros alemanes esbozaban sonrisas al ver tanto espacio vacío. Especialistas en el contraataque, los germanos se movían ya como pez en el agua. En una jugada preciosa llegó el 3-0. Schweinteiger, que sorteó a cuantos argentinos le salieron a su paso para dejarle el balón en bandeja a Friedrich. El central sólo tuvo que empujarla. Klose cerraba la goleada a un minuto del final en otro contragolpe bien conducido.
Esta Alemania se pareció mucho a la que le hizo cuatro goles a Australia en el primer partido que disputó en Sudáfrica. La diferencia fundamental es que ahora el equipo que tenía enfrente era Argentina y no era un partido de fase de grupos sino unos cuartos de final. Alemania pasa el rodillo y ya está en semifinales.
Lluvia de naranjas acaban con la samba
Este mundial está completamente loco, no existen favoritos y hacer supersticiones es un
absurdo. Desde que ha comenzado la Copa del Mundo no se han producido más que sorpresas. Italia debía defender título y se marchó para casa a la primera de cambio. Francia con un equipo plagado de estrellas hace el ridículo. Las selecciones africanas no dan el nivel esperado, salvo Ghana. En cambio aparecen auténticas revelaciones, como puede ser la propia Ghana, Paraguay o la excelente Uruguay que llevaba décadas sin hacer algo importante en un mundial, y que esta vez parece estar cerca de conseguirlo. Hoy Holanda acaba de reventar esta competición al eliminar a la auténtica favorita en todas las quinielas, Brasil.
La canarinha fiel a su juego comenzó dominando el encuentro, con toque, sin mucha velocidad pero con paciencia. Así la selección sudamericana se encontraba con un gol en el minuto 7 anulado por fuera de juego. Eso sería el anticipo de lo que dos minutos despues sucedería. Un excelente pase de tiralíneas de Felipe Melo rompe la defensa holandesa dejando solo a Robinho con Stekelenburg, el astro brasileño no falla y adelanta a su equipo. La primera parte fue un auténtico paseo para los brasileños y nadie podía imaginar el desenlace del encuentro. Probablemente los primeros 45 minutos de la pentacampeona sea lo mejor que hemos visto hasta ahora en esta Copa del Mundo, un dominio abrumador con un rival de mucha entidad enfrente como es Holanda.
En la segunda parte comenzaría la remontada de la orange. Corría el minuto 52, cuando una falta escorada sin demasiado peligro es sacada por Wesley Sneijder. El balón es tocado por Felipe Melo y la salida de Julio César no es buena. El cuero acaba en la red y Holanda empata el encuentro. Este gol cambiaría completamente el rumbo del partido. Ahora sería Holanda la que dominaría el centro del campo, mientras Brasil empezaba a denotar síntomas de nerviosismo. Así en el minuto 67 un fallo garrafal de concentración de los brasileños permitió a Kuyt peinar un córner sacado por Robben, el balón llega a Sneijder que sin oposición remata a portería adelantando a su equipo en el marcador. Holanda se lo empieza a creer y Brasil intenta recuperar el balón de forma desesperada, así instantes después Felipe Melo hace una auténtica estupidez autoexpulsándose y complicándole aún más la gesta de la remontada a su equipo. En los últimos momentos Holanda gozó de ocasiones para ampliar la diferencia, pero sus jugadores pecaron de individualistas y el marcador ya no se movió.
Holanda ya está en semifinales y espera rival del entre Uruguay-Ghana. Se le pone bien el torneo al equipo de Marwijk que está ante una gran oportunidad de presentarse en la final. Lo cierto es que esta selección no enamora con su juego al contrario de otras holandas, pero el equipo es efectivo y hoy han eliminado a la gran favorita. En Brasil Dunga va a centrar todas las críticas. Había echado un pulso a la prensa, dejando a grandes estrellas en casa. Cambiando el juego de fantasía por la solidez, pero esta selección no ha dado la talla, dando la razón a aquellos que no le querían en el banquillo. Por otra parte, Sneijder se acerca al balón de oro y mantiene una lucha maravillosa con Leo Messi, probablemente el que llegue más lejos en esta Copa del Mundo consiga hacerse con el galardón
España mara-Villa
La selección española firmó ayer su pase a octavos de final tras imponerse a la selección de Portugal por un
tanto a cero, el tanto de la selección obra de “el guaje” David Villa. España mostró una cara muy diferente a lo visto hasta ahora en Sudáfrica, sin lugar a duda ayer vimos la mejor versión de la roja. Portugal decepcionó mucho y apenas inquitiaron la portería de Iker Casillas, salvo en alguna jugada aislada a balón parado. Lo cierto es que la roja fue tremendamente superior y de no ser por la brillante actuación de el guardameta Eduardo el resultado podía haber sido bastante abultado.
Se esperaba mucho de Cristiano Ronaldo, pero el delantero luso apenas entró en juego y estuvo muy bien tapado en todo momento por Sergio Ramos y Capdevilla. Portugal se dedicó a esperar atrás e intentar resolver saliendo a la contra o con alguna acción a balón parado, pero ayer la selección estuvo perfecta en todas sus líneas. Volvimos a gozar de numerosas ocasiones, la posesión de la pelota era completamente nuestra y supimos encontrar los espacios que en otros partidos tanto nos había costado. Ayer Xavi e Iniesta brillaron como lo hacen en el F.C. Barcelona y eso ayudó a que el partido se declinara de nuestro lado. Pero si tenemos que destacar a alguien por encima del resto ese es David Villa. El asturiano lleva cuatro tantos en cuatro partidos, se vació por el equipo e hizo auténticas diabluras al lateral luso Ricardo Costa. Parece que el guaje se encuentra muy agusto echado hacia la banda izquierda. Destacar también la entrada en el terreno de juego de Fernando Llorente, el navarro hizo un encuentro sobresaliente, creo ocasiones y aprovechó muy bien su envergadura para complicarles la vida a los centrales lusos.
De Portugal poco que resaltar, Queiroz no salió a disputarle el partido a España, salió a especular y eso con un equipo con la calidad de nuestra selección es un suicidio. La selección portuguesa tiene grandes jugadores y podía haber planteado un partido bastante más complicado para la roja, pero parecía que los lusos no se encontraban cómodos con la pelota. Estaban más preocupados por defender los arreones de nuestra selección que por intentar hacer un tanto que les diera el pase a octavos. Una vez que España anotó el tanto en el minuto 63, se dedicaron a tocar y a mantener la posesión de la pelota con una facilidad pasmosa. Si la roja se adelanta es muy complicado levantarles el partido, porque hay mucha calidad y es muy difícil robarles el balón. Lo mejor de la selección de Queiroz fue sin lugar a duda Coentrão, el lateral zurdo hizo un auténtico partidazo. Defendió bien su banda y demostró mucha calidad a la hora de incorporarse al ataque, sin duda su duelo con Ramos de lo más bonito del encuentro.
El equipo ha cogido la moral que necesitaba tras un inicio titubeante. Ahora nos espera Paraguay en cuartos y tenemos la oportunidad de hacer historia y plantarnos en una semifinal de la copa del mundo. No será fácil, puesto que la selección sudamericana es un conjunto sólido y muy duro. Paraguay no es una selección con grandes estrellas ni que derroche calidad, pero es un conjunto rocoso y sus jugadores juegan al límite. Seguramente nos encontremos un partido como los vistos hasta ahora, los paraguayos defenderán en su campo e intentarán salir a la contra. Tenemos una inmejorable ocasión para hacer algo grande en un mundial. Esta selección no deja de hacernos soñar y sólo puedo decir que si esto es un sueño no quiero despertar, quiero seguir disfrutando con nuestro equipo, luchar entre las más grandes, y por que no vernos las caras el 12 de Julio con la Brasil de Dunga.
Brasil pisa el acelerador
Con cinco Copas Mundiales en el bolsillo, nadie dudaba de la condición de candidato al título de la selección brasileña, pero ayer se puso de manifiesto lo que algunos ya sospechaban. Y es que venían escondiendo sus cartas durante la fase de grupos. Dejándose llevar en marchas cortas les bastaba para ser primeros. Pero cuando les aprietan, despiertan y cuando Brasil despierta, el Mundial cambia de ritmo. Con todos los valores que Dunga defendía como futbolista en el campo aprendidos de carrerilla, el equipo se mostró como un conjunto ordenado, solvente y batallador en un centro del campo minado de centrocampistas chilenos. Con Gilberto Silva como mariscal de campo, el batallón tiraba de físico y calidad y poco a poco fue imponiendo su ley.
Superadas las primeras líneas de presión trazadas por el profesor Bielsa, Brasil inyectaba gasolina al motor y metía la directa, fabricando autopistas hasta la portería defendida por Bravo. Luis Fabiano recitando de memoria la lección, una y otra vez aguantando el balón, esperando la incorporación al ataque de Robinho, Kaká y de las dos flechas que ejercen de laterales. Ya es tradición que los laterales de Brasil marquen las diferencias incluso cuando, como Bastos, se traten de extremos reconvertidos. Atajaron con oficio todos los intentos de ataque de Chile por las bandas, desesperando a Mark González, Beausejour y Alexis y se incorporaron al ataque con peligro.
El partido se puso muy de cara a la media hora, cuando Juan, una de las torres del equipo junto a Lucio, remataba un saque de esquina ejecutado por Maicon. Abierta la herida, Brasil se encontró con una sangría de espacios que no desaprovechó. Robinho, cada vez más alejado de aquel jugador individualista y pretencioso que solía ser, se asoció con todo el que quiso participar de la fiesta y Kaká, intentando recuperar su mejor nivel, no se cansó de pedir el balón. Dejó su sello el madridista en forma de pase preciso y sutil en el segundo de la canarinha, una rápida combinación entre Robinho, Kaká y Luis Fabiano, que éste se encargó, previo regate al portero, de enviar a la red. En tres minutos Brasil puso mucha tierra de por medio y convirtió el marcador en una distancia insalvable para Chile, sin pegada en el área rival.
Remató la faena Robinho en la segunda parte. Con el 2-0 en el marcador el ariete buscó insistentemente la portería chilena y, tras una excepcional arrancada de Ramires, obtuvo el ansiado premio en un disparo colocado al palo largo. Nadie echó en falta a Elano. Ramires y Gilberto se bastaron para dominar el juego; el primero dotó al equipo de algo más de profundidad mientras que el segundo bregó sin descanso hasta el minuto noventa. Eso si, siempre arropado por sus compañeros. Fundamentalmente por Alves, que vive tan sobrado de físico que la posición en la que le sitúe Dunga le es indiferente. Ayer hizo de chico para todo, en ataque y en defensa. Ya han llegado las eliminatorias. Brasil pisa el acelerador.
Los árbitros se dejan notar
Ríos de tinta están corriendo por los papeles tras lo acontecido en la jornada de ayer. Un día en el que se jugaban dos de los partidos de octavos de final más atractivos de esta Copa del Mundo. Inglaterra y Alemania reeditaban uno de los grandes clásicos mundialistas y Argentina se veía las caras con una selección de México que venía cuajando una buena actuación. Por desgracia, ambos encuentros se vieron marcados por errores arbitrales de bulto.
Jorge Larrionda, el árbitro uruguayo designado para dirigir el choque entre alemanes e ingleses escamoteó un gol legal a Frank Lampard cuando el marcador estaba 2-1 a favor del equipo de Joachim Löw. El centrocampista inglés se sacó un disparo desde la frontal del área que pegó en el larguero de Neuer, votó claramente dentro de la portería y volvió a dar en el larguero para que el portero lo recogiera mansamente. Un gol cantado por Lampard, que no se podía creer que el árbitro no señalara el centro del campo. Hubiera sido el empate a dos y el partido, seguramente, hubiera cambiado por completo en la segunda parte. Inglaterra hubiera encarado el segundo período de manera distinta, probablemente sin volcarse tanto contra la portería de Neuer exponiéndose así a los contraataques alemanes. Por desgracia para unos y alegría para otros, es algo que ya nunca sabremos.
Como tampoco sabremos hasta dónde hubiera sido capaz de llegar México en su encuentro con la albiceleste. En este caso el error fue más grave, si cabe. El primer gol argentino, anotado de cabeza por Tévez, llegaba en un escandaloso fuera de juego que el juez de línea no vio o no quiso ver, lo cual sería infinitamente más preocupante. Los de Aguirre, que hasta entonces estaban siendo mejores en el campo, protestaron airadamente el tanto, más aún cuando comprobaron gracias al videomarcador (otro tema que dará mucho que hablar, se permitió en Japón y Corea, se prohibió en Alemania y en Sudáfrica la FIFA los volvió a permitir, hasta hoy, cuando ha decidido prohíbir las repeticiones de jugadas conflictivas nuevamente) la envergadura de la trampa. Todo el estadio fue consciente de las proporciones del error, incluidos el árbitro y el juez de línea que, maniatados por la FIFA (que castiga con severidad toda decisión no tomada con la única ayuda de los cinco sentidos), elevaron la injusticia a la categoría de gol legal.
Ambas jugadas no vienen producidas por errores de apreciación o por una valoración subjetiva del árbitro. Se trata de errores de blanco o negro: el balón bota de un lado de la línea o del otro, el jugador está en fuera de juego o no. Quizás para este tipo de jugadas se podría debatir la utilización de un sistema parecido al que está implantado en el tenis, donde se asume que los árbitros pueden equivocarse dada la velocidad del juego, y que cada equipo pueda pedir la revisión de una o varias jugadas por encuentro. Es el eterno debate: hay quien piensa que la irrupción de la tecnología en el fútbol es necesaria para acabar con injusticias y suspicacias que desvirtúan el juego y quien mantiene que dicha tecnología acabaría con su esencia para siempre.
En definitiva, lo que debería primar es el intento de buscar que, ante todo, derrotas y victorias sean justas porque, en el fondo y bien mirado, estos errores no sólo amargan al derrotado, sino que también enrarecen y minimizan la victoria del ganador.
El último superviviente
En Rustemburgo tenía lugar el segundo partido de octavos de final, tras la victoria cosechada por Uruguay ante una trabajosa y disciplinada Corea del Sur. Se citaban dos equipos que están dejando muy buenas impresiones en este Mundial: Estados Unidos en un lado y Ghana, como único representante del fútbol africano, en el otro. En el combinado americano, Bocanegra volvía a formar pareja con Demerit en el centro de la defensa, mientras que Bornstein ocupaba el lateral izquierdo y Cherundolo, el derecho. Precisamente por ese lado insistió Ghana en la primera mitad, con Asamoah y Ayew llevando al límite al defensa, que se vio desbordado una y otra vez.
El centro del campo estadounidense estaba desaparecido. Ni Donovan ni Bradley ni Clark eran capaces de hacerse con el balón y los ghaneses dominaban el juego. Un error de Clark propició la jugada del primer gol, en el minuto 5. Se aprovechó Boateng, que supo definir cruzando el balón ante Howard. Entró en el desquicio absoluto el mediocentro americano tras el error cometido y a punto estuvo de irse a la calle en una entrada muy fea. Desde la banda se dio cuenta su seleccionador de que estaba más fuera que dentro del partido y le sustituyó en el minuto 30 por Edu. No mejoró EE.UU. y Ghana siguió controlando la pelota sin apenas sufrir. Esta vez anduvo más inspirado su portero, Kingson, que desbarató con oficio alguna ocasión aislada de Findley. A ello había que añadir los rápidos repliegues de la defensa africana ante las pérdidas de balón y que los últimos metros se hacían muy cuesta arriba para los yanquis.
En el segundo acto, Bob Bradley sentó a Findley en el banquillo y le dio minutos a Feilhaber en un intento por recuperar el dominio del balón. Surtió efecto el cambio y la segunda parte fue para los norteamericanos, que empataron en el minuto 61 merced a un penalti transformado por Donovan. Mick Jagger y Bill Clinton celebraban el gol en el palco del Royal Bafokeng Stadium. Y es que ajustó mucho la pelota Donovan en el lanzamiento y nada pudo hacer el portero para detenerla. De nuevo, como ya ocurriera en el partido contra Argelia, EE.UU. encaraba los últimos minutos en tablas, buscando un nuevo gol milagroso que les diera el pase a cuartos de final. Lo intentaron hasta el final y Altidore tuvo una ocasión clara para adelantar a su equipo en el marcador, pero el disparo del delantero salió pegado a la cepa del poste.
Sin tiempo para más, se llegó a la prorroga, casi un calco de los noventa minutos reglamentarios. Los primeros quince minutos arrancaron con un nuevo gol de Ghana. Esta vez en las botas de Gyan, alma máter de esta selección. Todos sus compañeros preguntan por él en los pases largos y él responde con potencia, control y buen criterio a la hora de distribuir el balón. Por enésima vez insistió en perseguir un balón largo y se adelantó a Bocanegra, que midió mal en el despeje. Gyan dejó botar el balón y enganchó un disparo seco con la pierna izquierda que se coló por el centro. Buscó EE.UU. el empate desesperadamente, con poco criterio en lo pases y mucho cansancio en las piernas. Tiempo tenía para lograrlo, pero las fuerzas disminuían al doble del ritmo con el que pasaban los minutos.
Esta vez no hubo lugar para el milagro. Uruguay ya tiene pareja de baile en cuartos de final. Es Ghana, el último superviviente africano.
Concluyó la fase de grupos
Tras los partidos disputados en las jornadas del jueves y del viernes, ya se conocen todos los emparejamientos para los octavos de final del Mundial de Sudáfrica. El jueves se resolvía el grupo F, en el que saltaba una de las grandes sorpresas de la fase de grupos. La selección de Italia se quedaba fuera al perder su partido frente a una sorprendente Eslovaquia por 3-2. Con este resultado Italia quedó condenada a la última posición, mientras que Eslovaquia y Paraguay (que cosechó un empate a cero frente a Nueva Zelanda) certificaban el pase de ronda. En su primera participación en un Mundial, la selección eslovaca, dirigida por Vladimir Weiss, ha sido capaz de colarse en octavos tras jugar un auténtico partidazo frente a la azzurra, con Robert Vittek como principal estrella tras anotar dos de los tres goles de su selección.
Ese mismo día, en los partidos de la noche se cerraba el grupo E. Holanda se medía ante la Camerún de Samuel Eto´o, a la que fue capaz de doblegar en los últimos instantes de partido. Se adelantó la orange en la primera parte, merced a un gol de Van Persie. En la reanudación empataba Eto´o tras un penalti señalado dentro del área holandesa. En un rápido contraataque, Robben envió un balón al palo tras una jugada marca de la casa y Klaas Huntelaar se encargó de recoger el rechace y mandar la pelota al fondo de las mallas. 1-2 y Holanda alcanza los octavos de final invicta, al contrario que Camerún que termina su desilusionante andadura por el Mundial con cero puntos en el casillero.
En el otro partido del grupo, Japón daba buena cuenta (1-3) de una más que discreta selección de Dinamarca. Con su gran figura Honda a la cabeza, los nipones, que han cuajado una buena fase de grupos en la que tan sólo han cosechado una derrota, se adelantaron en el marcador por dos veces gracias a sendas faltas lanzadas con maestría por Honda y Endo. Recortaban distancias los daneses a falta de 10 minutos para el final pero sentenciaba Japón por medio de Okazaki, tras una bonita jugada personal de Honda. Una victoria trabajada que les mete entre los 16 mejores del Mundial.
En los partidos del viernes, Portugal y Brasil empataban a cero en un partido espeso y falto de fútbol por parte de ambos equipos. Con este empate ambas selecciones quedan clasificadas para octavos. Mientras, en el otro partido del grupo G, Costa de Marfil vencía cómodamente por 3-0 a Corea del Norte, en un partido en el que sólo le valía el milagro para conseguir la clasificación. Lejos de los resultados que se esperaban y sin haber desplegado un juego vistoso, los Elefantes se convirtieron en el quinto equipo africano (de los seis que participaban en el Mundial) que abandonaba el torneo.
Por último, en el grupo H, España y Chile disputaron un intenso partido que se resolvió a favor de la selección de Vicente del Bosque por 2-1. Se encontraron los españoles lo que ya esperaban del once de Marcelo Bielsa, un equipo luchador y bien ordenado que supo presionar la salida del balón poblando el centro del campo y cortando las líneas de pase de los mediocampistas españoles. Con Xavi alejado de su posición habitual, Chile cogió el control del juego y dispuso de una ocasión clara en las botas de Mark González, que no supo concretar una buena jugada colectiva. Sin espacios para el toque, España optó por los balones largos a los delanteros y fue precisamente en uno de ellos, aderezado con una malísima salida de Bravo que culminó con un despeje inverosímil hacia el centro del campo, cuando llegó el gol de Villa.
Continuó empleándose Chile con dureza, exigiendo un gran desgaste de España para librarse de la presión. En una de las pocas jugadas trenzadas por los nuestros llegó el segundo gol de Iniesta y la expulsión de Estrada. En la segunda parte, nada más comenzar, recortó distancias Millar con un disparo desde fuera del área que desvió Piqué y ante el que nada pudo hacer Casillas. Con los ojos puestos en el otro partido del grupo, que enfrentaba a Suiza y Honduras (0-0), ambos equipos fueron bajando el ritmo y dando por bueno el resultado, que clasifica a ambos para la siguiente fase.
Con estos resultados, los octavos de final se completan con los siguientes partidos: Holanda – Eslovaquia, Brasil – Chile, Paraguay – Japón y España – Portugal.



